
La política como tecnología Por Vicente Painel S.
La llamada transición chilena ha cerrado Chile a Sur América, Chile esta condicionado en una unidimensionalidad importada por la línea editorial de CNN, en que este país se supone, es un ejemplo para los llamados países en vías de desarrollo y sus vecinos malos ejemplos poseídos por el populismo y la verborrea. Pero, en realidad, como dijo el senador Ominami (defensor del establishment), Chile es el referente para la derecha latinoamericana, (omitiendo evidentemente, el “honorable senador” que la única razón de que esto sea así, es porque el gobierno no es ni de izquierda ni progresista sino francamente de derecha en los marcos además de un Estado de derecha).
Hace poco Mario Vargas Llosa el típico cortesano latinoamericano reeditó su literatura del “idiota” latinoamericano, planteando que habría dos izquierdas: una carnívora y otra vegetariana , la primera la explica bajo la fórmula dictadura política y estatismo económico, estaría representada según el, por: Cuba, Venezuela y Bolivia, la segunda sería la izquierda vegetariana comprendida en los marcos de la libertad política y libertad económica, representada por Lula, Tabaré, Alan García y Michelle B. Más allá de la capacidad narrativa de la cortesanía de Vargas Llosa y su objetivo de operación al juntar agua y aceite tan ridículamente (como catalogar de izquierda vegetariana a García y Michelle B. cuando se trata de dos animales carroñeros y que no tienen nada de izquierda), tiene presencia sin embargo, en el mentado análisis, la incomprensión de las izquierdas y las derechas sudamericanas de la situación chilena, pues sus análisis carecen de un examen constitucional de la situación y de la composición socioeconómica. Se quedan en las grandes cifras sin desglosarlas, en los colores y apellidos comprendiendo parcialmente todo.En términos geopolíticos el gran problema de Latinoamérica es que el mentado neoliberalismo no fue capaz de solucionar ni la pobreza, ni la desocupación, ni la educación, ni la salud, ese quizás es una de las mayores razones de la izquierdización gubernamental del continente, pues en contraste a los discípulos de Milton Friedman, los movimientos populares con su crecimiento, si han sido capaces de aproximarse a resolver estos componentes estructurales.
Si bien el caso chileno tiene mucho de la situación general, comporta una especificidad. El sistema político chileno prescinde de ideario y de su correspondiente proyecto de transformación social. Es un sistema incapaz de cuestionar su infraestructura pues depende totalmente de ella; la unidemensionalidad le impide enjuiciar su fuente de poder, simplemente porque su existencia es equivalente a un circuito electrónico, sencillamente existe. Los políticos como técnicos son objetos, maquinitas maquineras en medio de un sistema tecnológico, por ende: no hay causas, menos sospechas, nunca juicios.
Los políticos chilenos actualmente son técnicos, saben lo suficiente de administración sistémica transnacional en ámbito legislativo y ejecutivo, pero se diferencian de los tecnócratas en dos aristas, la primera saben menos que los segundos sobre todo en materias especificas, pero a veces inclusive en cultura general y una segunda característica es la propiedad de un cierto requerimiento de conducta pública, una necesidad de probar la proyección de una imagen de moral conducta en la que los tecnócratas no están obligados a incurrir . Es esta segunda arista la que hace mas nítidas las diferencias entre un político con futuro y otro sepultado en los marcos de un sistema binominal a imagen y semejanza del norteamericano, aquellos políticos pedófilos, o corruptos, o con hijos ladronzuelos como le ha pasado a la ministra de defensa Blanlot, o consumidores de droga como le pasó a la conservadora diputada Cristi con su hijo electrónico. Son políticos quemados o que se están quemando. Por otro lado, los políticos libres de estas debilidades (que suman puntos y poseen proyección), tienen rostros limpios, saludables y jóvenes como los del típico psicópata americano “American Psycho” (la película de Mary Harron).
El sistema político chileno como tecnología carece de profesionales de la política (tipos con una u otra ideología que dedican su vida a la transformación social en función del bien común), carece de viejos sabios de uno u otro ideal, maestros, magos de saberes, austeros y ascéticos. No, el sistema político chileno como tecnología obtiene sentido en la administración del sistema económico transnacional (ni siquiera en su reproducción, fenómeno más integral por cierto). En su específica administración legislativa y ejecutiva, no hay ni derecha ni izquierda, porque su funcionalidad consiste en administrar un estado en tanto orden de las cosas y los entes establecidos. Este orden establecido, es el heredado de la dictadura que se ha ido perfeccionando todo estos años: Un estado de derecha. Luego hay una segunda esfera de diferencias, más allá de la probidad moral (que establece la distinción entre políticos con futuro y fenecidos). Esta segunda esfera de diferencias está en que ciertos políticos saben bailar reggeton, salsa, y otros bailan cueca... otros usan ropa italiana...no hay más. Es tecnológico, porque es un verdadero software madre, una suerte de Windows en un hardware pre-establecido (que es el sistema económico transnacionalista), dependiente absoluto de una fuente de corriente externa, es decir con un apagón, se apaga el computador.
...Ser revolucionario es refundarse cada día, y eso pasa por refundar la política en Chile, abrir espacios de pluralidad, ganar la territorialidad social y política para la critica, el enjuiciamiento, el debate y la propuesta. Sólo refundando la política chilena podrá emerger una izquierda intercultural, y se podrá recobrar el debate del poder y por lo mismo la vocación de poder, de poder popular. Solo refundando la política podremos ganar un espacio para poder conversar de toma del poder con suficiente realismo, o sea para que la conversación del poder se haga una discusión de la sociedad. Esto es, ocuparse del bien común porque el bien común pasa por quien ejerce el poder; desde esta perspectiva, y aunque parezca increíble, el tema del poder en Chile está la puerta de la casa, aun más, es probable que adentro mismo del hogar, quizás en los televisores: unos de los dispositivos de gobernabilidad más omnipresentes en el Chile de hoy.

2 comentarios:
. me diO cosillá! leer todo! eso! mis ojos se encuentran aguadOs! entonces mas ratO lo eo! la qero ydOla! :) .
lleny! tu eri la mejorshh! :) .
Publicar un comentario